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divendres, 1 de març de 2013

Tu oscuro acompañante


Soy la oscuridad. Pero no aquella que se esconde de la luz, no aquella que titilea entre persianas mal bajadas, no soy esa que se oculta tras tu sombra y finge ser tu amiga, tu aliada. Soy tu oscuridad, aquella que encubres y que a pesar de todo se sigue asomando.

Y finges que no estoy, que soy un mero producto ficticio. Me recluyes en una pequeña cárcel de sonrisas creyendo que de este modo jamás escaparé. Pero olvidas que aquel lugar, donde me crees insegura y débil, aquellos barrotes que forman mi celda no son más que pequeñas extensiones de mi ser. Me subestimas. Puedo salir, pero no lo hago.

Poco a poco la pequeña tempestad de tu interior nubla tus ojos sin apenas darte cuenta. Yo no soy traidora, pues ya te lo advertí. Y a pesar de todo no dejas que tus ojos me reflejen, que muestren la oscuridad que llevas dentro en toda su totalidad. Pero tengo paciencia, y mientras tú sigues el curso que crees que es la vida yo toco mi pequeño laúd, a la espera.

Así que cuando mi distante y a la vez parecida hermana Felicidad desaparece yo subo al trono. Y tú, tan necio y egocentrista, te niegas a verme. Así que aprovecho y me ato con cadenas y candados a tu corazón, para que no me puedas sacar otra vez.

Y cuando por fin enraízo y las pequeñas saladas empiezan a despuntar en tus ojos te das cuenta que sigo ahí, que nunca me he ido, que nunca te abandono. Me maldices, me odias, sin reparar que esas emociones de las que me tildas no son más que tú mismo. Yo soy tu maldición, yo soy tu odio, yo soy tu ira y tu agonía.

Entonces dejas que por fin pueda dominarte, te conviertes en un simple títere a mi merced; tan sencillo, tan vacío, tan sumiso.

¿Sabes por qué?

Porqué yo formo parte de ti, y si me odias, te odias a ti mismo. Así que cuando pretendes recluirme estás encerrando una parte de tu persona. Por lo tanto, ¿a qué viene extrañar que intente liberarme? Yo no ansío la libertad, eres tú quien la desea.

Arrodillada a tus pies bebo a tu salud. No intentes matarme otra vez. Cada vez que fracasas caes en un vacío de estalagmitas que desgarran tu piel. Si realmente quieres vencerme deja de acuchillarme, tan solo son caricias dolorosas. Soy tu oscuridad y debes convivir conmigo. No olvides que cada uno tiene su oscuro acompañante.  


Cloudin

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